FC Crotone | Un luchador David que se codea con los Goliats de Italia

El fútbol y sus milagros se pueden comparar con una epopeya, un hecho de superación o un cuento de hadas. Cualquier semblanza sería pura poesía recitada para nuestros oídos o la orgásmica lectura de sus líneas enfocada a todos los amantes de este hermoso deporte, y por ello, la permanencia del Crotone en la Serie A contra viento y marea es totalmente equiparable a lo citado anteriormente. Culminando así, el punto y final a su particular heroicidad de la manera más épica posible.
Esta hazaña histórica no ha sido algo que se haya labrado de la noche a la mañana, ya que su llegada a la máxima categoría del fútbol italiano recoge un trayecto meteórico donde le alaban 7 ascensos en 9 temporadas hasta el año 2000. No obstante, el ascenso en la 08/09 a la Serie B sería el prólogo del fructífero devenir del equipo de la costa oriental del sur de Italia.
Con una salvación sobre la bocina la temporada 14/15 en la categoría de plata, la dirección deportiva comenzó a planificar de cara al siguiente curso una idea de equipo que se mantuviera de manera solvente en la Segunda Italiana. Sin ningún tipo de agonía, sufrimiento ni tensión. Ante Budimir, de nacionalidad croata, y el joven y talentoso Federico Ricci, cedido por la Roma, fueron la pareja más temida por caché, nombre y méritos, y junto al grupo, hicieron la mayor de las hombradas. Un comienzo de temporada a un nivel excelso, una estabilidad adinerada en la cúspide de la clasificación y una trepidante eliminatoria ante el Milan en la Coppa Italia en la que pusieron contra las cuerdas al equipo rossonero antes de quedar eliminados de manera un tanto injusta en la prórroga, era la confirmación de que la ciudad de Calabria podía soñar más alto que nunca.

La afición del Crotone presente en la eliminatoria de la Coppa Italia en San Siro (Fuente: Marca)

A velocidad de crucero, llegó el 29 de abril: Día en el que, con 13 puntos sobre un Trapani que se posicionaba tercero, fuera de posiciones de ascenso directo, sólo le faltaba al conjunto de Ivan Juric 1 punto para tocar el cielo. Un trepidante, sufrido y apasionante Módena 1-1 Crotone certificaba la fábula y explotaba enormemente la alegría y júbilo en la ciudad calabresa. Su equipo, por primera vez en sus 93 años de historia, tendría un hueco en la élite del fútbol italiano.

La plantilla del Crotone celebrando el ascenso (Fuente: ABC)

No obstante, sus primeros andares en el principal campeonato italiano no fueron nada afortunados debido a una traba imponente que condicionó la trayectoria del humilde Crotone. Su estadio, el Ezio Scida, con capacidad para 9.631 espectadores y con 70 años de antigüedad, necesitaba una reforma profunda, además de una ampliación de 7.000 localidades, para que el equipo disputara los encuentros en su feudo, y la resolución, no fue ni mucho menos favorable ya que tenían que jugar sus partidos fuera de su clima habitual. Con lo que no contaban, ni en la peor de sus pesadillas, era que es estadio asignado para su traslado sería el Adriático, campo local del Pescara, situado a 597 kilómetros de Calabria. Una losa.
Su primer partido a distancia como local fue contra el Genoa, finalizando con 821 aficionados desplazados y un 1-3 en contra del Crotone que empezó a sembrar la furia e indignación por parte de todos los que forman el escudo de los squalis; coincidiendo de manera unánime con la protesta de que estuvieran jugando fuera de casa constantemente y que condicionó negativamente su transcurso por la Serie A. 9 jornadas después, el 23 de octubre de 2016, un Crotone-Napoli sería la inauguración del nuevo estadio pero con el triste y preocupante registro de 1 punto de 27 en ese periodo.

Debut del Crotone en la Serie A  a 597 kilómetros de su estadio ante 821 desplazados (Fuente: La Repubblica)

La adaptación, pese a la vuelta a la normalidad, iba a ser más que costosa y los resultados no iban siendo lo suficientemente fructíferos. Pero si de algo eran conscientes, era de que si querían mantener el puesto en la categoría, deberían ser fiables efectivos en casa y luchar por sacar la máxima puntuación posible fuera de ella. Victorias trascendentales como locales contra equipos que luchaban por los mismos intereses que el Crotone, como es el caso de Chievo (2-0), Pescara (2-1), Udinese (1-0) o Empoli (4-1), y victorias en su fuedo de pura casta contra equipos de mayor calibre como Inter (2-1) hicieron confiar en el milagro hasta el final. No solamente de victorias en casa se alimentaron los tiburones, sino que también consiguieron puntos importantes lejos del Ezio contra Chievo (1-2), Pescara (0-1) o Sampdoria (1-2). Todo ello movido por la superación e impulsado por una ilusión irreductible.

Los jugadores del Crotone celebran ante su afición la sufrida victoria ante el Inter (Fuente: Squawka)

En estas, llegó la última jornada de liga y el Crotone tenía opciones de salvar la categoría. Lo que era un sueño impensable e imposible al principio, estaba a punto de hacerse realidad. No obstante, ni el contexto ni el pronóstico acompañaban al Crotone. Pese a jugar el último partido en casa, su rival a batir era la todopoderosa Lazio que certificó con anterioridad su presencia en la UEL, y en la otra cara de la moneda se hallaba, un punto por encima, un Empoli que fue descuidando su puntuación en la clasificación hasta el punto de llegar a la última jornada con el agua al cuello. Sin embargo, se enfrentaba a un Palermo ya descendido y sin nada en juego, y eso, jugaba a favor de los de la Toscana.

Fuente: SportBall

Comenzaron ambos partidos de manera unificada: En el Ezio, el Crotone no paraba de asfixiar a la Lazio en las salidas de balón mientras hacían hincapié en los contragolpes. Mientras, el Empoli machacaba una y otra vez la meta del Palermo sin premio alguno. Pese a la inferioridad, un remate preciso de Nalini y un imponente testarazo de Falcinelli pusieron dos goles arriba al Crotone en un abrir y cerrar de ojos, pero cuando mejor estaban, Immobile recortaba desde los 11 metros antes del descanso y generaba el miedo y la incertidumbre tanto en la grada como en los jugadores del Crotone.

Immobile marca desde el punto de penalti y crea cierta tensión en las gradas del Ezio Scida (Fuente: SSLazio)

Todas las dificultades de la temporada, todos los puntos perdidos por el infortunio, la tristeza de haber tenido 1 miserable punto una vez transcurrido un cuarto de campeonato, los injustos arbitrajes y la angustia de sumar puntos y verse estancado en el descenso eran motivos más que suficientes para que ese gol de Immobile diera a entender un final triste. Como si después de remar sin descanso y con convencimiento, murieras en la orilla. Pero el escenario cambió, y el Palermo sacó el orgullo perdido tras el descenso para marcar dos goles consecutivos; el segundo tras un fallo de coordinación defensivo insólito para un equipo en esas circunstancias.

Fuente: Nove da Firenze

La luz de la esperanza brilló más que nunca en Calabria mientras celebraban los goles del Palermo como si de un título se tratara, y en medio de ese ambiente festivo, el 9 Nalini, otra vez, remataba con la cabeza y a bocajarro para poner el 3-1 y la euforia descontrolada en las gradas del Ezio. Lo que eran ataques de euforia, felicidad, alegría y emoción se derramaron en forma de lágrimas por parte de la plantilla y la afición con el pitido final: Su equipo era de Primera, su equipo era de Serie A, su equipo se volvería a codear con los grandes de Italia. Calabria, era de Serie A.

Eugenio Caligiuri, gerente del equipo de gestión del Crotone, saca a pocos segundos del final del partido este mensaje traducido al español: “Disculpe si seguimos en Serie A” (Fuente: Gazzetta TV)

Contra viento huracanado y marea alta se podría describir una de las salvaciones más épicas de la historia del fútbol, donde muchos países lo consideraron como un auténtico milagro ya que escasas jornadas antes lo daban por desahuciado. Todo un país con una sola ciudad. Un país como Italia, con 60 millones de habitantes, con una ciudad de 62.000 habitantes. Lo bonito de este bello deporte. Admiración, sorpresa, superación y sobredosis de casta y orgullo.

‘La Favola continuA’. Forza Squali.

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