Lo hemos perdido

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El fútbol, tal y como lo conocemos actualmente, dista, y mucho, del fútbol de hace unas décadas. Un deporte que mueve a millones y millones de personas, ahora se mueve también gracias a millones y millones de euros (o dólares o libras…) que han hecho de este maravilloso deporte, un mero comercio. Aun así, no es este el único factor que diferencia al fútbol actual del deporte que enamoró a una gran cantidad de personas en todo el mundo.
Es necesario recordar que hace unos años jugaban a este deporte de masas jugadores de la talla de Diego Armando Maradona o Pelé, que jugaban en una época en la que ni el dinero ni los patrocinadores tenían aún el papel hegemónico que tiene actualmente. Ahora estamos inmersos en una era en la que los mercados se han convertido en el gran espectáculo del fútbol.
Tras recordar brevemente cómo ha cambiado este, nuestro deporte, vamos a ver en qué aspectos se ha modificado. En primer lugar, el público. Los estadios han cambiado de manera considerable en estos últimos años, perdiendo, entre otras cosas, las banderas más politizadas, y aspectos como la considerable reducción del humo en estos espacios. Ahora, cada aficionado va a su asiento y, con suerte, si se realiza algún tipo de tifo, entonces sí tendrán algún otro papel aparte de animar a su equipo. No obstante, yo creo que esto incluso puede ayudar al fútbol, el hecho que un grupo de aficionados lidere los cánticos y el resto los prosiga es una manera aún más eficaz de que el mensaje llegue a los futbolistas. Y, por lo que respecta al ambiente sanitario (por decirlo de alguna manera) creo que es algo lógico que se reduzca la contaminación de los estadios aunque también es cierto que fumar en estos lugares siempre ha sido algo muy característico de este deporte. Aun así, todavía quedan equipos, como el Borussia Dortmund que los tifos son una parte esencial de su estadio.

La afición del Dortmund creando uno de sus asombrosos tifos (Fuente: Marca)

Por otro lado, los entrenadores también han experimentado numerosos cambios últimamente. Han dejado de ser los entrenadores al uso, en chándal, con su libretilla apuntando todo lo que ven en el partido para poder mejorar sus técnicas. Ahora, hay pocos entrenadores que vayan cómodos a los partidos. Actualmente, la gran mayoría visten en traje o muy arreglados para aparecer elegantes ante las cámaras. Esto es una clara muestra de la aproximación de este deporte al mundo de comercio. Las marcas ganan grandes cantidades de dinero con la publicidad que puedan hacer los técnicos al vestir sus mejores galas para asistir a dirigir a su equipo en un partido de fútbol.

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Diferencias entre Aragonés y Guardiola a la hora de vestir en un partido (Fuentes: ZoomNews y El Mundo)

Además, la publicidad ha entrado de pleno en el mundo del fútbol. Hay publicidad donde quiera que uno mire en un estadio. Las camisetas, las botas, las gradas, los banquillos, los videomarcadores…Cualquier lugar es adecuado para poder mostrar al mundo el poder de una marca o corporación. Además, a esto hay que sumarle la creciente aparición de futbolistas icono del fútbol moderno que se prestan a anunciar cualquier tipo de producto. Esto lo usan las marcas para garantizar un mayor número de ventas sabiendo que cuanto más famoso y popular sea el protagonista del anuncio, mejor para la empresa.

Asimismo, los patrocinadores se han convertido en el motor de los clubes para poder seguir con este capitalismo futbolístico. Antes, los patrocinadores eran, simplemente, un extra dentro del presupuesto de los clubes. Sin embargo, hoy por hoy, se han convertido en el recurso principal para los equipos de fútbol. Todos los aspectos relacionados con los clubs, hoy en día, muestran al público, de alguna forma, algo que presente el símbolo de su patrocinador, ya sean salas de prensa, camisetas o, incluso, se han llegado a poner el nombre del patrocinador o inversor al estadio del club en cuestión.

Sala de prensa del FC Barcelona, llena de publicidad (Fuente: Meridiano.com)

Otro aspecto muy destacable es la fidelidad de algunos futbolistas a sus clubes de orígen. Jugadores como Totti han pasado toda su carrera en un equipo, en este caso, la Roma. Sin embargo, en la actualidad, el dinero y los intereses de los clubes mueven a los jugadores de un lugar a otro como meras fichas de parchís que irán a caer dónde más les interese al club y a los representantes.

Además, los periodistas ahora tienen alguna que otra dificultad para poder hablar con según qué jugadores, bien por temas protocolarios o por temas personales de los jugadores, a diferencia que antiguamente, cunado los periodistas podían acudir a los jugadores sin ningún tipo de problemas para saber sobre las impresiones del partido.

Por lo tanto, la cosas es si es “mejor” el fútbol de hace unos años o el que estamos viviendo en la actualidad. Pues, personalmente creo que es cierto que el dinero se ha implantado, quizás de sobremanera, dentro del futbol, pero viendo cómo está el mundo actualmente y como se mueven las economías mundiales, el fútbol está al nivel de estos aspectos. Aun así, el fútbol aún tiene mucho que cambiar, la tecnología va haciéndose un hueco en este deporte y el VAR ya es un nuevo foco de conflicto. Así pues, el fútbol de ahora es puro espectáculo, lo que lo convierte en aún más atractivo para los aficionados, por lo que los cambios, en cierto modo, pueden ayudar al progreso de este deporte único. Con esto podemos concluir que hemos perdido definitivamente el viejo fútbol y hemos dado paso a un fútbol aún más espectacular y con características diferentes.
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