Paulinho: equilibrio y balance para un Barça de entreguerras

El fichaje de Paulinho por el Fútbol Club Barcelona ha desatado un aluvión de críticas hacia la directiva del club catalán. Un buen grupo de aficionados piensan que el Barça ha perdido su identidad, que su esencia ha desaparecido, que fichar a un jugador brasileño por 40 millones es una puñalada al espíritu implantado por Cruyff o Guardiola. ¿Son justas estas críticas? En parte hay que decir que no están muy equivocadas. La junta directiva del Barça no parece estar pasando por su mejor momento y da la sensación de que este fichaje no es más que un parche. Están queriendo tapar una hemorragia interna con una tirita, intentando maquillar su crisis institucional con un fichaje que, por otra parte, no cuenta con el beneplácito de la afición. Digamos que ha generado justo lo contrario al hype.

Pero, ¿y qué es de Paulinho? Parte de la afición se está olvidando de la parte más importante del fichaje: el jugador. Se leen más críticas a la directiva que análisis de la forma de juego del brasileño, de su encaje en este Barça y de cómo le podría usar Valverde en su nuevo equipo. Vamos a ver qué sentido estrictamente deportivo, estrictamente profesional, tiene Paulinho en el esquema del ex entrenador del Athletic Club. Lo primero que hay que decir de Paulinho es que, a pesar de su dudosa trayectoria a nivel de clubes, es un jugador con un potencial tremendamente gigante. Siempre que se le coloque en el contexto adecuado, claro. Quien espere al nuevo Xavi se sentirá defraudado. El bueno del brasileño es más bien un jugador de ida y vuelta, un trotamundos que aporta equilibrio al equipo. ¿Os acordáis del Di María de Ancelotti? Pues Paulinho viene al Barça para tener un papel similar, si bien es cierto que su técnica individual no es la del argentino.
¿Y cómo encaja con la actual plantilla del Barça? Hay que recordar que Iniesta y Busquets vienen de la que probablemente sea la temporada menos brillante de sus carreras, del año en el que menos diferencias han marcado. Parte de ello puede ser por el poco trabajo defensivo de la ya difunta MSN, que no tapaba bien los huecos a la hora de presionar. Lo lógico, lo normal, sería que el Barça fichase a otro crack con tendencia a no esforzarse mucho en labores defensivas. Es ahí donde el brasileño cobra sentido. Su entrada, que seguramente supondría la salida de Rakitic del once titular, aportaría equilibrio y balance defensivo al Barcelona, pero también inteligencia en el ataque. Podría sumarse al ataque sin problema y aportar con su inteligencia posicional, pero si el Barça pierde el balón y hay una recontra, él sería el primero en llegar a su área. No es un jugador vistoso pero su índice de trabajo es espectacular. Y eso, para este Barça de entreguerras, puede ser oro.
Foto: Mundo Deportivo
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