Xabi Prieto, lealtad personificada

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La lealtad futbolística es un cualidad venida a menos con los años. En los tiempos que corren, el permanecer en un mismo club durante toda una carrera deportiva suena a locura. A barbaridad. A insensatez. Pero como en todo en esta vida, siempre existe un lugar para las excepciones. Esos ‘elegidos ‘ que deciden dedicarse en cuerpo y alma al club de sus amores pertenecen a una estirpe distinguida, y se hacen llamar ‘One-Club Men’. A nivel mundial han existido varios casos conocidos como los de Francesco Totti, Paolo Maldini, Ryan Giggs. España no se queda atrás, han existido varios, pero voy a hablaros sobre uno muy peculiar : el de un niño donostiarra que fantaseaba con jugar en el equipo de sus sueños, la Real Sociedad, y no dejó de luchar hasta conseguirlo. Y vaya si lo logró. Sí, me refiero a Xabi Prieto o cómo su fidelidad al club de su tierra prevaleció al dinero y reconocimiento mediático.
 A la hora de hablar de Xabi Prieto, toda muestra de admiración y respeto hacia su decisión de vivir acorde a sus valores es poca: como en casa, en ningún sitio. El donostiarra es fruto de una de las canteras más prolíficas e históricas de toda España, que actualmente está en auge, y no parece tener techo. De esta manera, Zubieta ha sido, es, y será la cuna de la Real Sociedad y, pese a que no ha sido el foco de atención en los últimos tiempos por la cantera de sus vecinos, Lezama, la plantilla txuri urdin es la clara muestra de ello. Estos lares parecen tocados por la varita mágica, puesto que de allí han salido futbolistas como Antoine Griezmann, Xabi Alonso, Joseba Llorente, Asier Illaramendi, Imanol Agirretxe, Iñigo Martínez… Pero la auténtica figura que se ha erigido leyenda es la de Xabi Prieto. En el «Sanse» lo disfrutaron durante unos años hasta que recibió la llamada del primer equipo.
Era 2003, y el donostiarra tan sólo tenía 20 años. Ergo no dejó escapar el billete hacia su sueño y, desde ese momento, no se ha bajado del tren en ninguna parada. La decisión de hacer debutar a un crío en la élite fue idea del entrenador de la Real Sociedad, Raynald Denoueix, que percibió en él un talento descomunal, único y diferente al del resto de sus compañeros. Un aspecto que no se puede pasar por alto era que el joven Xabi Prieto compartiría vestuario con una plantilla que se alzó subcampeón de LaLiga la temporada pasada, quedándose a las puertas del campeonato, y que contaba con jugadores de renombre como lo eran en ese momento Mikel Aranburu-que le cedería el brazalete de capitán años más tarde-, Xabi Alonso, Nihat, Darko Kovačević, Karpin…

 Existe un dicho muy conocido a lo largo de la historia, que dice así: «Un buen capitán nunca abandona su barco». En clave fútbol, se adhiere perfectamente a la figura de Xabi Prieto. Ninguna persona en el mundillo del balompié puede negarle al de Guipúzcoa su nobleza. Corría la temporada 2006/2007, también conocida como ‘La Liga de las camillas’ por las numerosas lesiones graves producidas durante ésta, y recordada especialmente por ser el año del ‘Tamudazo’. Tras un fatídico empate frente al Valencia en Mestalla, la Real Sociedad certificó su decenso matemático a Segunda División. Xabi Prieto fue de las pocas excepciones ese curso, pero no pudo salvar al equipo de un declive anunciado. El donostiarra recibió múltiples ofertas de equipos poderosos, pero él decidió estar en las duras y las maduras, por lo que nunca dejaría al club de su vida. Los años en la División de Plata fueron duros, ya que quedaron más de una vez a las puertas del ascenso. Pero a la tercera fue la vencida, y los txuri urdines lograron certificar su vuelta a la élite. Esa temporada Xabi Prieto marcó el gol más importante de su vida. Sí, porque el donostiarra no podía dejar atrás al infierno sin antes dejar su sello tan característico: gol de penalti a lo ‘paradinha’ en el partido que rubricó el retorno a la Primera División de España.
 El fútbol es el deporte rey por antonomasia, donde en determinadas ocasiones surgen una serie de magos de la pelota. En efecto, me refiero a los jugadores que poseen ese hechizo en sus botas a la hora de regatear, que hace parecer imposible quitarles la pelota; ese toque mágico a la hora de dibujar pases inimaginables para los mortales; ese guante en el pie capaz de teledirigir todos sus lanzamientos hasta perforar las redes del portero. En definitiva, estoy describiendo la idiosincrasia del famoso ’10’ en el fútbol. Pues bien, Xabi Prieto no iba a ser menos, por lo que heredó el dorsal durante su estancia en las tinieblas de la División de Plata, donde cargó con todo el peso del dorsal y del equipo, y demostró a toda Anoeta en cada partido que era el mejor jugador de la categoría. El donostiarra se maneja en la posición de media punta e interior derecho. Su complexión- casi 1.90 m- podría hacer parecer que estamos ante un jugador torpe, sin una técnica muy destacada, pero eso mismo sirve de señuelo para sus contrincantes. Xabi Prieto es uno de los futbolistas con mejor nivel técnico de la liga española. Un aspecto a destacar es su facilidad para ver puerta y su efectividad para los penaltis: 21 goles en 22 penaltis lanzados. El olfato goleador es innato y, sobre todo, el do
nostiarra lo ha demostrado en el Santiago Bernabéu, que ha acabado convirtiéndose en un campo fetiche para él. Allí marcó un doblete en su primera temporada en el equipo, en la que fue su carta de presentación para toda España, y un hat-trick en el año 2013.

Toda historia conlleva un final, ya sea feliz, agriculce o trágico. De este modo, Xabi Prieto está escribiendo la que seguramente sea la última página del libro de su vida en el fútbol. Ha cumplido los 500 partidos en la Real Sociedad, entrando así al club selecto de los Bixio Gorriz (599 partidos), Juan Antonio Larrañaga (589 partidos), Jesús María Zamora (588) y Luís Miguel Arconada (551). Durante esta andanza, el donostiarra ha vivido todas las experiencias posibles: desde el descenso trágico hasta jugar la Champions League. Pero hay una espina clavada en la carrera del guipuzcoano: la Selección Española. Nunca se le ha dado la oportunidad de jugar un partido con la Roja. Podrían achacarse argumentos del tipo: «no juega en un equipo puntero en España», «juega en Segunda», « está mayor», etc. Pero como se ha visto con el paso del tiempo, cada uno de ellos ha sido desmontado por él mismo. Quizá el destino quería que se centrase en la Real Sociedad para exprimir todo su jugo en beneficio de los txuri urdines. Lo que no se puede negar es que Xabi Prieto se ha convertido en una auténtica leyenda. Él es la Real Sociedad.
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