Aquí hay Mannschaft para rato | La columna de Resaca

Ya lo dijo Gary Lineker: “El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, que lo saben jugar los brasileños y en el que siempre ganan los alemanes.” Probablemente tal afirmación no había quedado ejemplificada jamás de una manera tan apabullante como el pasado verano, cuando la (recordemos también) vigente campeona del mundo se proclamó campeona de Europa sub 21 y, apenas dos días después, de la Copa Confederaciones.

La Mannschaft está marcando una época y podríamos apostar muy fuerte a que el final no está demasiado cerca. No es por el hecho de haber ganado estos tres últimos campeonatos consecutivos, es por la forma de hacerlo y el mensaje que con ello manda Joachim Löw. Lo explicamos.

Julian Draxler levanta la Copa Confederaciones 2017.

Para entender cómo ha evolucionado la máquina alemana hay que remontarse a 2008 como punto de partida. Tras la destitución de Jürgen Klinsmann en 2006 después de que el combinado alemán quedara tercero en “su” mundial, Joachim Löw afrontaba su primer torneo oficial, en el que, 12 años después de que lo hiciera en Inglaterra ante la República Checa, disputaba una final. Por todos es conocido el desenlace de aquella noche en el Ernst Happel de Viena: Fernando Torres batiría a Jens Lehmann y el combinado de Luis Aragonés levantaría su segunda Eurocopa. Pero veamos el once que presentó Joachim Low para tal cita:

Lehmann; Friedrich, Mertesacker, Metzelder, Lahm; Frings, Hitzlsperger, Schweinsteiger, Ballack; Podolski, Klose

La convocatoria la completaban jugadores como Robert Enke, Simon Rolfes, Oliver Neuville, Kevin Kurányi, David Odonkor o un joven de 22 años llamado Mario Gómez. No se parece en nada a la actual alemania, ¿verdad? Por ello es precisamente el punto de inflexión para sentar la base de un proyecto a largo plazo que está viviendo hoy su mejor momento. Esta generación de futbolistas participó en su última gran cita, viéndose atropellada por las siguientes camadas que, además de una calidad formidable, comenzaron a demostrar los resultados logrados por el gran trabajo que se empezó a realizar en el fútbol base alemán en gran parte como consecuencia de las debacles de Francia ’98 y la Eurocopa del 2000.

Fue un año más tarde, en 2009, cuando la primera de estas camadas de jóvenes futbolistas vio la luz, dándose a conocer en el Europeo sub 21 que se disputó en Suecia. Una generación, capitaneada por un tal Sami Khedira, cuya estrella era un canterano del Schalke 04 llamado Mesut Özil y que en la portería solía alinear al que ya se empeñaban en llamar “el nuevo Oliver Kahn”, aunque él insistía en que su nombre era Manuel Neuer. Un equipo que ya comenzaba a mostrar las pautas y automatismos por los que todos conocemos a Joachim Löw a día de hoy, implantados en todas las categorías inferiores de la Mannschaft y que, con la eficiencia que caracteriza al pueblo germano, dio el resultado esperado: Alemania levantó el trofeo.

La selección alemana sub21 levantando el trofeo que les acreditaba como campeones del Europeo 2009 de Suecia.

Repasemos la convocatoria de Horst Hrubesch para aquella cita:

Manuel Neuer, Florian Fromlowitz, Tobias Sippel

Andreas Beck, Sebastian Boenisch, Benedikt Höwedes, Jérôme Boateng, Dennis Aogo, Mats Hummels, Daniel Schwaab, Marcel Schmelzer

Patrick Ebert, Sami Khedira, Mesut Özil, Marko Marin, Dennis Grote, Daniel Adlung, Änis Ben-Hatira, Gonzalo Castro, Fabian Johnson

Ashkan Dejagah, Sandro Wagner, Chinedu Ede

Muchas caras conocidas, ¿verdad? Todos han llegado a debutar en Bundesliga y 13 de ellos con la absoluta alemana (más Fabian Johnson, que decidió hacerlo con la de EEUU), siendo algunos parte importante del bloque que compone las convocatorias habituales de Joachim Löw a día de hoy. Este hecho comenzó a hacerse palpable durante los tres años siguientes, donde un gran número de estos jugadores formó parte de la expediciones que afrontarían la cita mundialista de Sudáfrica de 2010 y la Eurocopa de Polonia y Ucrania de 2012, los dos torneos que mejor simbolizan la transición de Alemania. A los “supervivientes” Klose, Mertesacker, Lahm o Schweinsteiger se les unieron esos “golden boys” que se llevaron el oro en Suecia, llegando a ser Neuer, Boateng, Khedira u Özil, por ejemplo, piezas fundamentales en los onces de Löw. A pesar de ser una etapa de transición, lograron hacerse con la tercera plaza en ambos torneos, que coincidieron con los mejores años de “La Roja”, que se alzó en ambos con contundencia.

Gol de Carles Puyol que eliminaba a la selección alemana del Mundial de Sudáfrica en 2010.

Llegó 2014. Llegó Brasil. Solamente quedan Lahm, Mertesacker, Schweinsteiger, Klose y Podolski de aquella “vieja” Alemania. Los Neuer, Boateng, Özil y compañía ya llevan 5 años formando parte de cada convocatoria del seleccionador alemán y, en esta cita, conforman la mayoría de la lista. Y, por si fuera poco, comenzaba a llamar a la puerta una segunda camada en la que unos imberbes Julian Draxler, Mario Götze y Cristoph Kramer ya formaron parte de la expedición mundialista. Por todos es conocido el desenlace: tras tener que llegar al minuto 120 para eliminar a Argelia en octavos, se enfrentaron a Francia en cuartos y a Brasil en semifinales, quedando grabada en la historia de los mundiales, la derrota por 1-7 a la anfitriona. Escribirían su nombre en el hall of fame de la FIFA en Maracaná, gracias a Mario Götze, que con más corazón que clase, enviaría el balón al fondo de la portería defendida por Sergio Romero.

Final del partido. Philipp Lahm levanta la Copa Mundial, la cuarta de la Mannschaft. Comienza la edad dorada del fútbol germano.

Alemania campeona del Mundial de Brasil 2014.

 

En 2016 la transición llega a su fin, la regeneración es total. La plantilla de Joachim Löw ya es totalmente reconocible, contando con los que a día de hoy forman su “primera línea”; una plantilla en la que, salvo Mario Gómez (último superviviente de la anterior generación), todos sus integrantes son producto de este exhaustivo trabajo de cantera ya implantado como norma (literalmente, ya que las academias están sometidas a auditorías externas para cerciorar que se siguen las pautas y estándares implantados). A pesar de ello y de la buena dinámica, la Eurocopa sigue resistiéndose al combinado alemán: en Francia volvieron a quedar terceros.Pero, como se suele decir, los árboles no impidieron ver el bosque, y ese mismo verano los brotes verdes continuaban asomando en la escuela germana. Comenzaba a ver la luz una tercera camada que tendría los Juegos Olímpicos de Río como su carta de presentación. Horst Hrubesch presentaba una convocatoria de una calidad envidiable pese a su juventud, contando con los diamantes actuales de la cantera del Schalke 04, Leon Goretzka y Max Meyer, dos de los baluartes de un RB Leipzig que todavía en la Bundesliga 2 amenazaba con romper esquemas en la máxima división nacional como eran Lukas Klostermann o Davie Selke, y sensaciones de la actual Bundesliga como Philipp Max o Serge Gnabry. La selección olímpica alemana se alzó con la medalla de plata, cayendo en los penaltis ante una Brasil que ansiaba revancha por lo ocurrido dos años atrás y capitaneada por un espléndido Neymar.

La selección olímpica alemana cae en los penaltis ante Brasil.

Todo esto nos lleva a este verano, el de 2017, en el que, como ya sabéis, la selección alemana ha ganado la Copa Confederaciones y el Europeo sub21 y, como os decíamos, no es el hecho de hacerlo, sino la forma en que lo ha hecho. Joachim Löw se permitió el “lujo” de dar vacaciones a los que podríamos considerar “equipo A”, los Müller, Neuer, Kroos, Hummels, Boateng, Khedira… y optó por un “equipo B” capitaneado por Julian Draxler y con Leroy Sané, Timo Werner o Joshua Kimmich como estrellas. El resultado no pudo ser mejor: se levantaron ambos trofeos y 46 jugadores dijeron: “Joachim, cuenta con nosotros”. Y este es el mensaje que manda el seleccionador alemán, el de demostrar al mundo entero que cuenta con una extensísima nómina de jugadores perfectamente seleccionables y que, sean quienes sean los 23 afortunados, su selección va a competir.

Pero, ¿cómo de extensa es esa nómina? Hemos querido hacer un pequeño scouting:

Verde: participaron en la Confederaciones 2017 Azul: participaron en el Europeo sub21 2017 * : Integrantes de la última convocatoria (noviembre 2017) : Menores de 23 años

87 jugadores para jugar de 87 maneras distintas. Casi cuatro convocatorias de 23 jugadores  todos ellos a disposición de Joachim Löw para el mundial que se disputará en Rusia el próximo verano. Éxito rotundo del fútbol base, de un proyecto a medio/largo plazo que ha logrado que no dependan de ninguna estrella, sin egos ni individualismos, sino de jugadores que entran y salen y saben perfectamente qué deben hacer, porque así lo llevan haciendo desde las categorías inferiores. Probablemente debamos acostumbrarnos a que durante los próximos años el fútbol sea un deporte que, como ya dijo Gary Lineker, siempre ganen los alemanes.

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