Addio, Architetto | La columna de Resaca

Al fútbol se juega con la cabeza. Los pies son solo herramientas

Andrea Pirlo

Cinco de noviembre de 2017. Esta fecha quedará marcada para muchos amantes del balón como el día en el que dio su última lección uno de los más grandes jugadores que se ha visto en el mundo fútbol. Un mundo que lloró su marcha como solo lo hace con aquellos que han conseguido cambiarlo.

Andrea Pirlo comenzó su andadura con 16 años y 2 goles en su primer año, con un Brescia al que conseguiría llevar a Serie A. Una temporada en la máxima categoría le sirvió para llamar la atención de los grandes de Italia. Fichó por el Inter de Milán en la 98/99, pero sus actuaciones con Lucescu primero y Lippi después fueron decepcionantes, como así lo demuestran sendas cesiones al Reggina y al Brescia.

Andrea Pirlo durante su etapa en el Brescia – Fociclub

Fue en esta última salida cuando Carlo Mazzone decidió situarle como mediapunta “profundo”, cambiando así de manera definitiva la carrera de Andrea. El centrocampista de Flero volvió a Milan, pero esta vez para enrolarse en las filas del equipo “rossonero” bajo las órdenes de Fatih Terim. La marcha del equipo no era buena y Terim fue destituido en favor de Carlo Ancelotti, quien decidió dejar en sus botas el mando de aquel Milan glorioso que cualquier aficionado al fútbol no puede más que recordar con los ojos llorosos. Jugó 401 partidos como “arquitecto” de Ancelotti, consiguiendo dos Scudettos, la Coppa y dos Champions League. También con este Milan vivió seguramente uno de los momentos más amargos de su carrera, aquella final de Champions League de Estambul, en 2005. Tras perder una ventaja de 3 – 0 frente al Liverpool, Pirlo se planteó abandonar el fútbol.

…nada tenía sentido. Esa final me marcó, tuve insomnio, rabia, depresión, la sensación de no ser nadie… Inventamos una nueva enfermedad con muchos síntomas, el síndrome de Estambul

Andrea Pirlo

Andrea Pirlo después de la final de Estambul de 2005 – 90min

Fue también ésta la época dorada de Pirlo con la selección italiana. Hizo su debut en 2004 bajo las órdenes de Giovanni Trapattoni, en los clasificatorios para la Eurocopa de 2004. Pero fue, curiosamente, con Lippi con quien brilló más en la “squadra azzurra”, consiguiendo en 2006 alzarse con el Campeonato del Mundo tras un partido de locura ante Francia. Imposibles de olvidar son las declaraciones del jugador sobre este torneo, tiempo después:

No siento la presión… Me importa un carajo. Pasé la mañana del domingo 9 de julio de 2006 en Berlín durmiendo y jugando a la PlayStation. Ya por la tarde salí y gané la Copa del Mundo

Andrea Pirlo

Pirlo levantando la Copa del Mundo – Vavel

En la temporada 2011/12 Carlo Ancelotti se marchó con destino Londres, pero el Milan no permitió al bueno de Andrea marchar con él al Chelsea (quién sabe qué impacto hubiera tenido en la Premier un jugador como él) y acabó llegando, gratis, a la Juventus de Turín, en el que puede ser uno de los mejores fichajes de la historia del fútbol. El guardameta de la “Vecchia Signora”, Gianluigi Buffon comentó:

Cuando Andrea me dijo que se uniría a nosotros, lo primero que pensé fue: hay un Dios

Gianluigi Buffon

Y no le faltaba razón. Con la Juve sumó otros tres títulos de Liga a su palmarés, incluido el de aquella 2011/12 en la que la Juve de Conte no perdió ni un solo partido.

Pirlo junto a Gattuso – Bleacher Report

Era un hijo de p…, le he pegado más tortas que Bud Spencer a Terence Hill. Cuando le veía jugar me preguntaba si debía cambiar de profesión

Gennaro Gattuso

Tras esta andadura, en 2015 decidió embarcarse en su última aventura, la MLS, con el New York City, donde ha seguido dando lecciones de fútbol durante 2 años y medio, con su trote pausado y su calidad sin límites. Y ahora, tras 116 partidos con la selección, casi 700 entre competiciones nacionales e internacionales y una gran cantidad de títulos, cuelga las botas y lo que menos nos
importa son los números.

Andrea Pirlo junto a Gianluigi Buffon – Líbero

Pirlo se marcha y se lleva consigo una manera de entender el fútbol y, por qué no decirlo, también la vida. Su elegancia, su sencillez y su tranquilidad a la hora de ejecutar auténticas obras de arte con el balón son, no sabemos si por suerte o por desgracia, irrepetibles. Pirlo se marcha y se lleva consigo una parte del corazón de los que amamos el “calcio” casi tanto como él.

Grazzie mille, Andrea.

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