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Allianz Arena – Bundesliga.com

Cuando hablamos de la Bundesliga es inevitable pensar automáticamente en el Bayern de Múnich y en que, muy probablemente, vaya a ser campeón. Desde la entrada del siglo XXI, han sido los campeones de 11 de las 17 ligas que llevamos disputadas, habiéndolo hecho muy cómodamente en las últimas cinco, sin rival que pudiera seguirle el ritmo hasta el final del campeonato. Este hecho es algo que preocupa y mucho a la federación alemana, ya que implica directamente un menor interés de los seguidores en el campeonato.

El Bayern es, con mucha diferencia, el equipo más seguido de Alemania, tanto desde dentro como desde fuera del país. Una “pelota” que se hace cada año más y más grande, ya que éxitos es igual a más masa social, más masa social es igual a mayores ingresos y mayores ingresos equivalen a más éxitos. A la larga no sólo significa una victoria en el césped, sino también en los despachos, siendo la muestra más evidente ese poderío la facilidad con la que cada verano seducen a los mejores jugadores de los equipos que en algún momento podrían ser capaces de llegar a hacerles frente. Equipos como el Mönchengladbach de los setenta o el Hamburgo de los ochenta, o Leipzig y Hoffenheim en las últimas temporadas, equipos que están realizando un juego muy vistoso para el espectador, pero que a día de hoy no pueden alcanzar la regularidad y, sobre todo, la magnitud económica que tiene el club bávaro.

Podríamos decir que el núcleo fuerte del Bayern que ganó una liga y una Champions con Jupp Heynckes, tres ligas con Pep Guardiola y otra con Carlo Ancelotti está llegando a la recta final de su carrera: Bastian Schwensteiger y Philipp Lahm ya han dicho adiós, Robben y Ribery parece que están viviendo su última temporada en el Allianz, Thomas Müller, Robert Lewandowki están rozando la treintena y Manuel Neuer ya la ha alcanzado. Un Bayern que, salvo sorpresa, se alzará con su sexta Bundesliga consecutiva y que ya ha comenzado a regenerarse en pos de mantener su hegemonía a largo plazo. Además de Kingsley Coman, Thiago Alcántara o David Alaba, jugadores en nómina desde hace ya un par de temporadas, Hasan Salihamidžić ha conseguido firmar otra serie de jugadores jóvenes de la talla de Corentin Tolisso o James Rodríguez. Conviene hacer hincapié sobre todo en Joshua Kimmich, Niklas Süle o Sebastian Rudy, los últimos “seducidos” por Baviera. El “niño de los ojos” de Guardiola ya lleva un par de temporadas en el equipo y su irrupción es una de las mejores noticias para el Bayern y para la selección alemana. Su reconversión de centrocampista a defensa roza la excelencia, siendo más meritoria todavía si recordamos que tiene 22 años y apenas mide 1’70, y en Alemania ya celebran haber encontrado al perfecto sucesor de Philipp Lahm, aunque eso son palabras mayores. Con Niklas Süle y Sebastian Rudy hemos vivido este verano el ejemplo de la “seducción” previamente mencionada: jugadores con proyección que despuntan en la Bundesliga, automáticamente llamados a filas por el gigante muniqués. Pero si hay alguien que sabe mejor que nadie y tiene bastante reciente el qué se siente cuando te “roban” a tus estrellas es el Borussia Dortmund.

Götze y Lewandowski en el Borussia. – Bundesliga.com

Al club que hasta el día de ayer entrenaba Peter Bosz podríamos meterlo en el mismo saco que los mencionados Leipzig y Hoffenheim. Coincidiendo una maravillosa generación, un excelente trabajo de cantera y tener el entrenador adecuado para desarrollar la idea, fue el último equipo en poder arrebatarle dos ligas de forma consecutiva a los muniqueses (2010-2011 y 2011-2012), además de una copa y el billete para la Champions League prácticamente cada temporada. Sin embargo después no ha sido capaz de aguantar el pulso. La dimensión del Bayern abarca demasiado y durante los dos años en los que eres capaz de ganar, todo es maravilloso, pero en el momento su pie no aguantaba más sobre el pedal acelerador, los aficionados del club del oeste de Alemania tuvieron que soportar como sus principales estrellas se veían seducidas desde Múnich. Mario Götze en primer lugar, aunque después regresara a Westfalia, Robert Lewandowski y, el último en llegar, el central Mats Hummels. El Bayern es el único capaz de hacer frente al poderío económico de la Premier League, el cual también consiguió “pescar” en Dortmund, llevándose a Ilkay Gündogan y Henrick Mkhitaryan a Manchester y debilitando, más aún, al único equipo que había conseguido hacerle frente en los últimos tiempos al gigante alemán.

Esta temporada, la elección de Peter Bosz tras su buen hacer en el Ajax prometía un juego alegre y dinámico en el Westfalenstadion, y el ser ellos quienes “robaban” esta vez a una estrella de otro equipo Bundesliga como lo era Mo Dahoud en el Gladbach para acompañar a Weigl y Kagawa en el centro del campo negro-amarillo hacía soñar a la afición del Borussia. Una afición inteligente que no le iba a pedir al equipo en primera instancia volver a competirle la liga al Bayern, pero sí volver a divertirse y sentar las bases de un equipo reconocible.

Sin embargo, y tras un muy buen arranque, la situación en la Bundesliga no es precisamente esperanzadora, donde se encuentran a menos puntos del descenso (10) que del Bayern (13). También eliminados de la Champions League, donde tan solo lograron dos puntos en la fase de grupos, se verán relegados a disputar una Europa League en la que casi con total certeza, sí pelearán con la ilusión de hacer algo grande.

RB Leipzig – FourFourTwo.com

Con la prematura edad de 8 años y tan solo una temporada de Bundesliga en su haber, quien sí le ha gritado al mundo que quiere un sitio en esta fiesta es el RasenBallsport Leipzig. El club propiedad de Red Bull ha vivido un auténtico infierno desde que en 2009 la marca de bebidas energéticas comprara la licencia federativa del SSV Markrastädt, acusado en toda Alemania de “romper” con el romanticismo y la ética del fútbol europeo: pancartas que rezan “sacrifiquen al toro” o “En Leipzig ha muerto la cultura del fútbol”, e incluso pudimos ver a los radicales del Dinamo Dresden lanzar al césped una cabeza de toro en un partido de copa. En Alemania tradicionalmente la masa accionarial de los equipos ha pertenecido a la afición, y ahora se ha colado en la fiesta un equipo al que tildan de “sucursal”. Si nos centramos en lo puramente futbolístico, la realidad es que los toros rojos (con una importante inversión) han conseguido ascender desde la 5ª división del fútbol alemán hasta la Bundesliga en tan solo 7 años, y en su primera temporada en la élite lograron nada más y nada menos que la segunda plaza, con el billete europeo que ella conlleva. El mérito de este equipo y la prueba más palpable de que quiere mirarle directamente a los ojos al Bayern durante los próximos años es haber conseguido retener en sus filas a jugadores ya habituales en las convocatorias de Joachim Löw como Marcel Halstenberg, Diego Demme y, sobre todo, el ‘9’ de la Mannschaft, Timo Werner. Tampoco fue fácil retener a Naby Keita y Emil Forsberg el pasado verano, ya que por Leipzig pasaron muchos señores cargados con bolsas con el símbolo del dólar dibujado, pero la respuesta de Ralf Rangnick siempre fue la misma: nosotros no vendemos jugadores. El reto de Ralph Hassenhüttl será meter una marcha más al equipo que consiguió el subcampeonato y acercarse cada vez más al todopoderoso Bayern.

Hoffenheim – Elpais.es

Además del Leipzig, otro equipo que maravilló la pasada Bundesliga fue el Hoffenheim de Julian Nagelsmann. Con apenas 29 años, el joven entrenador cogió las riendas del equipo en febrero de 2016, cuando el Hoffe era penúltimo en la clasificación y no solo lo salvó, si no que además esta temporada hemos podido verlos disputar la Europa League. Eso sí, con las bajas de los mencionados Niklas Süle y Sebastian Rudy rumbo Múnich y de Jeremy Toljan hacia Dortmund. Afortunadamente para Nagelsmann el grueso del equipo sigue bajo sus órdenes, y a los Demirbay, Wagner, Amiri y Kevin Vogt se le suma la llegada del talentoso Serge Gnabry, cedido precisamente por el Bayern de Múnich. A 12 puntos actualmente de los bávaros, parece imposible que el Hoffenheim vaya a ser capaz de pelea por la liga a corto plazo pero su apuesta por el fútbol vistoso y ofensivo sumado al talento de sus futbolistas de la línea de tres cuartos sin duda le harán estar más arriba que abajo.

También deberíamos esperar mucho más de equipos históricos de la Bundesliga, como el Bayer Leverkusen, el Schalke 04 o el Wolfsburgo. Sería del agrado de todos que pudieran “complicarle la vida” al Bayern. Tanto Leverkusen como Schalke han dado un paso al frente esta temporada con respecto a sus actuaciones en los últimos años, pero aún así parecen a años luz del Bayern. Pese al buen hacer de jugadores como Goretzka, Stambouli, Volland o Brandt en lo que llevamos de temporada, la tarea de darle alcance al todopoderoso equipo bávaro se antoja muy complicada. Más aún teniendo en cuenta que no solo de la despensa de Dortmund y Hoffenheim se nutre el Bayern, y que, probablemente, año tras año, los jugadores sobresalientes de estos equipos acaben siendo tentados por el gigante alemán, tal como se rumorea precisamente con Leon Goretzka, quien quedará libre el próximo 30 de junio y en Múnich ya se están frotando las manos.

El mundo del fútbol da muchas vueltas, pero no todas las temporadas aparece el Leicester de turno, y el hecho es que ya van cinco temporadas en la Bundesliga en las que no parece que el Bayern vaya a tener un competidor, al menos a corto plazo. Sería precioso vivir un Dilly ding, dilly dong en versión teutona y ser testigos de la primera liga de Leverkusen, Leipzig o Hoffenheim.

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