El color del dinero | La columna de Resaca

“¿Violencia moral 6 millones al año y el enchufe de un hermano parásito?” – Pancarta de San Siro a Gigi Donnarumma

Vivimos tiempos difíciles, en los que el sentimiento de pertenencia parece extinguirse día tras día. Y el mundo del fútbol no es una excepción. Prácticamente cada semana nos encontramos con rumores que sitúan jugadores “de la casa”, de los que enganchan al aficionado, fuera de su club, yendo a parar a equipos que, en ocasiones, ofrecen expectativas más altas de alcanzar un título… y, casi siempre, fichas más elevadas.

Y es que cada vez más, los futbolistas solo se rigen por un color: el del dinero.

Gigi Donnarumma – AS

El último nombre en salir a la palestra (o al menos el más llamativo) es el del portero del AC Milan, Gianluigi Donnarumma (Dollarumma para más de un aficionado rossonero). Cabe recordar que el guardameta italiano firmó un nuevo contrato, hasta 2021, por unos cinco millones anuales. Pero más aún se debe recordar que lo ha hecho con apenas 18 años, tras una única temporada bajo los palos de San Siro, dejando entrever que no le costaría nada salir a otro club y con unas condiciones a las que llamar ventajosas es quedarse muy corto. Bien, pues con todo, su agente Mino Raiola (quien seguramente también merece un artículo) asegura que “Gigi” firmó tal contrato bajo presiones psicológicas, por lo que pretende anularlo. Así, el jugador sería libre para firmar por cualquier equipo a final de temporada. Por supuesto, las reacciones de los aficionados del Milan no se han hecho esperar, viendo que, una vez más los colores no son nada cuanto el dinero se entromete.

Luis Figo – Goal.com

Pero el de Donnarumma no es el único caso. Ningún aficionado podrá olvidar jamás el que ha sido seguramente el fichaje más polémico de la historia: el de Figo por el Madrid en el año 2000. El por aquél entonces ídolo blaugrana poco dudó en coger el avión sin billete de vuelta con dirección a Madrid en cuanto recibió la llamada de Florentino Pérez. Pero seguramente no sea el tema deportivo el que más dolió a los culés: el extremo portugués realizó unas declaraciones a final de temporada en las que afirmaba que, ganara o perdiera las elecciones Florentino Pérez, él seguiría en el Camp Nou. Diez días tardó en depositar su cláusula (cercana a los 61,7 millones de euros) para marchar al Real Madrid. El resto, es historia…

Predrag Mijatović – Superdeporte

Y seguro que a los aficionados valencianistas les viene otro nombre a la cabeza al leer este artículo: Pedja Mijatović. El 13 de marzo de 1996 los ches vieron como uno de los jugadores más talentosos que había pisado el club de Mestalla, donde decía que se sentía mejor jugador que nunca, se marchaba al Real Madrid, tras realizar una negociación con el jugador a espaldas del por entonces presidente, Francisco Roig. Sin duda, esa fue la chispa que encendió la llama de la extrema rivalidad entre Valencia y Real Madrid.

Gonzalo Higuaín – Sky Sports

Pero el amor por la “pasta” no es exclusivo de nuestro país. San Paolo aún se estremece de rabia cuando ve a Gonzalo Higuaín vistiendo los colores de la vecchia signora. Poco después de acercarse a uno de los fondos del estadio del Nápoles para cantar la Canción del Enamorado con la afición, el máximo artillero de la Serie A esa temporada fichó por la Juve, por 90 millones de euros. Seguro que esos siete millones de euros por temporada tuvieron algo que ver. Pero es que hay formas… y formas. Lo de Higuaín va más allá de un cambio de colores, ya que la Serie A ha visto como Ronaldo, Baggio, Pirlo o Ibrahimovic, por poner algunos ejemplos, han pasado por varios de los grandes equipos de Italia sin provocar un gran odio en el corazón de los hinchas italianos.

Carlos Tévez – Guardian

Pero lo del Pipita no es nada. O algo parecido debieron pensar los aficionados de Boca Juniors el 2015 cuando vieron que su venerado Carlos Tévez se marchaba a China tras una única temporada con los xeneizes. Y es que el Apache desbordaba amor por Boca… hasta que se cruzaron en su camino los 40 millones por temporada que le ofrecía el Shanghái Shenhua. Aún así, parece que la aventura asiática de Tévez está cerca de terminar. Siendo el jugador mejor pagado del mundo, no cuenta con minutos en su equipo. Las lesiones, su bajo estado de forma y la nula adaptación (no hay que olvidar, por ejemplo, que el Apache apenas aprendió inglés en su larga estancia en la Premier) han hecho que los aficionados chinos le apoden el “Niño Nostálgico”, por lo que su vuelta a Boca está ahora más cerca que nunca. Parece que la Superliga china tiene el poder de borrar los colores y hasta el hambre de fútbol, ya que otros jugadores como Óscar (quien reconoció abiertamente que el traspaso no era bueno en lo deportivo pero sí en lo económico), Alex Teixeira o Jackson Martínez también decidieron en su día abandonar el deporte de primer nivel mucho antes de lo que a priori les correspondería.

Rechazo a Mario Götze – 90min

Y en Alemania tampoco están exentos de polémica. Y es que, como ya os contábamos en “Monopoly”, en las últimas temporadas, el trayecto Dormund – Múnich lo han realizado más jugadores de los que seguramente deseaban los aficionados del Borussia. El primero de ellos (y el que más odio suscitó, sin duda) fue Mario Götze. La perla del Borussia se marchó, con tan solo 20 años, del equipo que le había visto crecer, para acabar en el Bayern de Múnich, aunque haya acabado regresando. Tras él, también Robert Lewandowski en el 2015 y Mats Hummels en 2016 decidieron cambiar la casaca amarilla por la roja. No solo se marchaban, sino que reforzaban a su máximo rival por el título de liga. Impresionante el poder del dinero.

Francesco Totti y Paolo Maldini – 90min

Y estos no son más que unos pocos ejemplos de cómo el fútbol se vuelve cada día más impersonal, más frío. Menos romántico. Pero nos resistimos a cerrar el artículo con este mal sabor de boca. “Against modern football” es uno de los lemas de Resaca Deportiva, así que nosotros nos quedamos con esos futbolistas fieles a sus colores, a sus sentimientos, a su afición. Matt Le Tissier, Tony Adams, Ryan Giggs, Paul Scholes, Jaime Carragher o Steven Gerrard en la Premier League. Paolo Maldini, Francesco Totti o Daniele De Rossi en la Serie A. O Julen Guerrero, Xabi Prieto, Carles Puyol, David Albelda, Fran o Andrés Iniesta en España. Todos estos jugadores han mostrado durante toda su carrera amor y respeto, no solo hacia unos colores, sino también hacia una afición, hacia un sentimiento que trasciende mucho más allá del pegar patadas a un balón.

Que no nos engañen. Al fútbol se juega con el corazón. El día en el que el dinero valga más que los colores, bajaremos la persiana.

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