La bochornosa liga de 22

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La temporada 1995/96 de la Primera División del fútbol español no fue una temporada como otra cualquiera. Aquella liga la acabaría ganando el Atlético de Madrid seguido por el Valencia, pero lo más sorprendente no fue que ambos clubes quedaran por encima de los dos transatlánticos del fútbol español (Real Madrid y FC Barcelona), tampoco el hecho de que se estrenara el nuevo sistema de puntuación que sigue vigente a día de hoy (a partir de ese año, las victorias pasaron a sumar tres puntos en vez de dos), lo más sorprendente aquel año fue que la tabla de la Primera División de España contenía 22 equipos en lugar de los 20 habituales.

La UEFA había recomendado a las grandes ligas europeas albergar como máximo 18 clubes cada campaña (debido a los horarios), y en vez de reducir el número de participantes de la edición o dejarlo en 20, se toma la decisión de aumentar a 22 los integrantes. La decisión no fue deportiva, las razones para tomarla fueron una mezcla entre intentar contentar a todos e imponer una seriedad que La Liga nunca ha sabido tener.

Andalucía y Galicia, dos lugares tan diferentes como igualmente hermosos. La primera es una tierra cálida y jovial que descansa al sur de España. La segunda, un tierra más fría, verde y exuberante que se halla al otro extremo de la península. Lugares distintos y alejados que, sin embargo, se verían unidos por una desdicha, a principios de agosto de 1995, el Sevilla Fútbol Club y el Real Club Celta de Vigo recibieron el mismo mensaje de parte de La Liga, ambos conjuntos sufrirían un descenso de Primera División a Segunda B.

El artículo primero del Real Decreto 449/1995 del 24 de marzo dictaminaba que los clubes profesionales debían avalar el 5 % del presupuesto de la temporada para la inscripción en la misma, con el 1 de agosto como fecha límite. El club sevillano debía haber ingresado un aval de 85 millones de pesetas, y el Celta de 45 millones. Ninguno de los dos lo hizo a pesar de las insistencias por parte del presidente y el director general de La Liga.

No presentar dicho aval acarreaba el descenso de ambos clubes a Segunda B, beneficiando al Valladolid y al Albacete, descendidos aquella temporada, porque ocuparían las vacantes del Sevilla y el Celta. Los otros dos equipos favorecidos serían Getafe y Leganés, los conjuntos madrileños subirían de Segunda B a Segunda para suplir a Valladolid y Albacete.

Los presidentes

Al presidente del Sevilla, Luis Cuervas, el asunto le estalla disfrutando de unas plácidas vacaciones en Grecia. Un descenso a Segunda B para una entidad como es el Sevilla FC por una negligencia de tal calibre sería su fin. Superado por la situación y atacado por los nervios, Luis Cuervas hablando por teléfono desde la República Helénica llega a decir pocas cosas, la más reseñable, un “esto es de locos”. Es conveniente destacar también que quién sabrá manejar la siuación con soltura no será el presidente, sino otro hombre que se erigirá como pieza fundamental del Sevilla y marcará al club de Nervión en el futuro, su cargo por aquel entonces, vicepresidente, su nombre, José María del Nido.

Luis Cuervas

Presidente, Sevilla FC

Horacio Gómez, presidente del Celta de Vigo, recibe la noticia en su tierra. Inmediatamente, busca apoyo en quiénes siempre están dispuestos a sumarse a las causas que den votos, los políticos. Así pues, el presidente celtiña encuentra amparo en el alcalde de la ciudad, Manuel Pérez. Por desgracia para el señor Gómez, él había asumido la presidencia tras la destitución de Ignacio Núñez una semana antes. Si el hecho de cometer un error de tal magnitud a la semana de ocupar la presidencia no era suficiente, su predecesor, Ignacio Núñez, aprovechó la situación para echar leña al fuego y hacer daño, aunque fuese a costa de su club (porque ya sabemos cómo funciona esto).

Horacio Gómez

Presidente, RC Celta de Vigo

Equipos implicados

Sevilla FC

La temporada anterior, el Sevilla había logrado un meritorio quinto puesto que clasificaba al conjunto hispalense para Copa de la UEFA. No es necesario explicar lo que suponía para un grande del fútbol español descender a Segunda B, sobretodo teniendo en cuenta que se había clasificado para competición europea. Si la sanción se hacía efectiva, bajarían a Segunda B.

RC Celta de Vigo

La temporada 94-95 no había sido la mejor campaña posible para el conjunto vigués, no obstante, quedando decimoterceros lograban el objetivo de evitar el descenso. Tenían equipo suficiente para la permanencia e incluso para dar alguna que otra sorpresa, por ello, descender dos categorías de golpe sería un varapalo terrible para el combinado celeste. Si la sanción se hacía efectiva, bajarían a Segunda B.

Albacete Balompié

En aquel entonces, último y penúltimo descendían de forma directa, y los clasificados en los puestos 17º y 18º disputaban una promoción de permanencia con el tercer y cuarto clasificado de Segunda División. Así pues, el Albacete, aún habiendo quedado el 17º en la anterior campaña liguera, perdió su eliminatoria frente al aspirante al ascenso que se cruzó en su camino, la UD Salamanca. Si la sanción se hacía efectiva, no bajarían a la categoría de plata del fútbol español, permaneciendo en Primera División.

Real Valladolid CF

El Valladolid había quedado penúltimo la temporada anterior, por lo que descendía directamente a Segunda División. En la campaña anterior, el equipo que había quedado el 17º era el Albacete y el 18º el Sporting de Gijón, no obstante, a diferencia de los manchegos, los asturianos sí vencieron en su enfrentamiento contra el Lleida en la promoción de permanencia y, por tanto, se habían ganado el derecho a permanecer en Primera al menos otro año más. Como el Sporting no debía bajar reglamentariamente a Segunda, el Valladolid era el segundo mejor clasificado de los que iban a descender, y por ello fueron los “invitados” a quedarse en Primera. Si la sanción se hacía efectiva, no bajarían a la categoría de plata del fútbol español, permaneciendo en Primera División.

Getafe CF

Por aquel entonces, al igual que en la actualidad, los cuatro últimos equipos de Segunda División descendían a Segunda B, eso sí, la Segunda División contaba con 20 equipos y no con 22 como hoy en día. Los azulones habían quedado en el puesto número 18, lo cual lo situaba como el segundo de los cuatro descendidos. Por ello, si habían dos plazas para ocupar en Segunda, una iba a ser suya. Si la sanción se hacía efectiva, no bajarían a la categoría de bronce del fútbol español, permaneciendo en Segunda División.

Resultado de imagen de leganes

CD Leganés

El Leganés había quedado penúltimo en Segunda División la temporada anterior y, sin embargo, era el otro club que optaba a permanecer en la categoría de plata. La razón es simple, el 17º clasificado la temporada anterior fue el Palamós, equipo que acabó descendiendo por impagos sin poder optar a permanecer. Al conjunto pepinero se le apareció la diosa Fortuna y pudo beneficiarse, no de una, sino de dos penalizaciones para evitar el descenso a Segunda B. Si la sanción se hacía efectiva, no bajarían a la categoría de bronce del fútbol español, permaneciendo en Segunda División.

El Sevilla y el Celta contra La Liga y el CSD

Manifestación masiva de hinchas del Celta en Vigo – fameceleste.blogspot.com

Las sedes del Sevilla y del Celta se llenaron de aficionados furiosos que increpaban e insultaban, pidiendo soluciones a un problema que ellos no habían creado.

Ambos clubes arrastran una gran masa social y, aunque los dirigentes decidieran a quién fichar, como gestionar el dinero o qué precio tendrían las entradas, se dieron cuenta de algo, de que ellos no eran el Sevilla ni el Celta, el Sevilla o el Celta es su afición, los clubes son sentimientos, no empresas al uso, y en los aficionados encontraron su arma más poderosa. Si no podían vencer solos a La Liga en los despachos, lo tenían claro, utilizarían a la gente que se agolpaba en sus sedes, desde el chico de 20 años que hace malabares con los exámenes universitarios para encontrar tiempo y ver a su Celta, hasta el hombre de 80 años que lleva décadas compartiendo alegría y dolor con su Sevilla.

Tras un primer golpe que les había dejado aturdidos y una vez analizada la situación, sendos clubes redirigieron sus acusaciones hacia La Liga y el CSD (Consejo Superior de Deportes), poniendo a la opinión pública contra ambos organismos con argumentos como el que expuso el club gallego, que alegó que su aval se había “traspapelado”. De esta forma, no solo se libraban de la ira de los aficionados, sino que la redirigían hacia “el enemigo” matando dos pájaros de un tiro.

La estrategia salió de maravilla y la gente protestó en masa. Tanto en Vigo como en Sevilla pudieron verse manifestaciones multitudinarias, miles y miles de personas invadieron las calles para tratar de sacar a su equipo del fango en el que sus dirigentes lo habían hundido.

Si La Liga daba marcha atrás con su decisión de descender al Sevilla y al Celta, su imagen se vería seriamente dañada. De hecho, el Secretario de Estado para el Deporte, Rafael Cortés Elvira, anunció que, de no cumplirse la ley, dimitiría de su cargo, y echó todas las culpas sobre el Sevilla y el Celta.

Esta situación se ha producido porque el Sevilla y el Celta se han saltado, a la torera la normativa. La sociedad española y los medios de comunicación llevan mucho tiempo pidiendo que se respete la ley. Y eso es lo que vamos a hacer. Hemos visto a clubes hacer verdaderas locuras con los fichajes para salvar la categoría. Y la han salvado… Y otros, que no han hecho esas locuras, han descendido. Es lógico que éstos pidan que hagamos cumplir la ley a todos, sean grandes o pequeños.

Rafael Cortés Elvira

Secretario de Estado para el Deporte

Resolución del conflicto

Manifestación contra el descenso administrativo del Sevilla – intrafutbol.com

Cabe recordar que otros cuatro clubes, aunque no son los protagonistas principales de esta historia, estaban altamente implicados y se veían afectados por la decisión. En Valladolid, Albacete, Leganés y Getafe la alegría se transformó en incertidumbre. ¿Podía no cumplirse la ley? ¿Qué pasaría con ellos entonces? ¿Qué decisión tomaría La Liga?

Podían hacer justicia y bajar a dos clubes grandes o podían aceptar los argumentos que habían presentado Sevilla y Celta, dando mala imagen pero conservando la integridad de la competición. En su lugar, La Liga optó por una tercera vía, la decisión más cobarde. No solo no se hizo justicia, también se cambió el formato del campeonato liguero.

Primero quisieron imponerse, ser respetados, y acabaron achantándose. Luego, tomaron una decisión absurda que significaba, no solo que eran conscientes de que no estaban aplicando la ley, sino que además eran capaces de “deformar” la competición para que su error no molestase a nadie.

Se admitieron fuera de plazo los avales del Celta y el Sevilla y permanecieron en Primera, el Valladolid y el Albacete no perdieron la categoría, el formato de 22 equipos duró otro año más y Rafael Cortés Elvira, como buen político, ignoró sus palabras y no dimitió. Y todos contentos, ¿no?

Estadísticas de Primera División en la temporada 1995/96

Clasificación final de liga temporada 1995/96

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Goleadores temporada 1995/96

 

 

 

 

 

 

 

 

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