Los invencibles de Arsène Wenger | La columna de Resaca

Los invencibles – Arsenal.com

Si hay un equipo de moda este año en el plano futbolístico es el Manchester City de Pep Guardiola. Los Citizens van camino de hacer una temporada histórica en la Premier League inglesa, donde han salido victoriosos de 20 de los 22 partidos que han disputado, contando sus otros dos por empates. Además de la “pura estadística” están las sensaciones, y es que no sólo se trata de haber conseguido esos 62 puntos a mitad de campeonato, sino cómo los ha conseguido, dando una imagen de superioridad en todos los campos de Inglaterra que ya les ha costado un sobrenombre en la prensa británica: “Los intocables”.

Hace 14 años otro equipo se ganó un apodo bastante parecido, el de “los invencibles”. De esta manera conocemos desde 2004 al, hasta ahora, mejor equipo que ha pasado por la Premier League. El Chelsea tiene el récord de puntos sumados en una campaña y el Manchester United es el que más trofeos tiene en sus vitrinas, pero el único que ha sido capaz de ganar sin perder un solo partido en toda la temporada fue el Arsenal en la temporada 2003/2004. Aquella temporada, además, contribuyó a que los Gunners superaran el récord que ostentaba el Nottingham Forest de 42 partidos sin perder entre 1977 y 1978, alcanzando la cifra de 49 partidos invicto entre los dos últimos encuentros de la temporada 2002/2003, la mencionada 2003/2004 completa y los primeros nueve de la siguiente, siendo el Manchester United el verdugo de esta racha venciendo 2-0 a los de Wenger en Old Trafford.

La realidad es que nadie daba como favorito al Arsenal en agosto de 2003. Los Gunners prácticamente habían regalado el título al United la temporada anterior con un incomprensible bajón en las últimas jornadas y los Red Devils eran considerados los favoritos para revalidar el título. También se llegaba a dar como candidato a un Chelsea que acababa de ver llegar a Stamford Bridge a un magnate ruso llamado Roman Abramovich.

El equipo se armó a la perfección, siendo una fantástica combinación de jugadores jóvenes con otros más experimentados, pero todos con una calidad excepcional y aportando su granito de arena. Aprendiendo de errores del pasado, nunca estuvieron dispuestos a regalar ni un solo punto, y el planteamiento de Wenger siempre fue el de conseguir dos goles de ventaja lo más temprano posible para acabar defendiendo esa renta. Con un Highbury plenamente entregado y un estado físico que ni siquiera el Chelsea, su más inmediato perseguidor, pudo alcanzar, acabaron una temporada que pasaría a la historia: 26 victorias, 12 empates y ni una sola derrota. 90 puntos acumulados y tan solo 26 goles concedidos. Campeones tres jornadas antes del cierre de la Premier League.

Sin embargo, no fueron capaces de extrapolar ese éxito fuera de las islas. El que estaba siendo el mejor equipo de la temporada en todo el mundo fue eliminado en cuartos de final de la UEFA Champions League y, para más inri, por un Chelsea que no había sido capaz de toserle en el campeonato doméstico y que ganaba el duelo entre londinenses por primera vez en nueve años.

XI tipo del Arsenal 2003/2004 – Sky Sports

Los Gunners solían formar con un 1-4-4-2, que se confundía habitualmente con un 1-4-2-3-1 debido a la afición de Dennis Bergkamp de retrasar su posición para colocarse entre el centro del campo y la delantera.

El equipo es recordado por su genial ataque. Thierry Henry (de quien ahora hablaremos más detenidamente) se encontraba probablemente en su mejor momento (cabe recordar que fue segundo en las votaciones para el Balón de Oro de 2003 y cuarto en las de 2004) y aunque el fin de la carrera de Bergkamp estaba cerca, éste no había olvidado su exquisito control del balón.

En el ala izquierda estaba Robert Pirès, quien dio además una cantidad más que digna de goles, 14, durante aquella magnífica temporada. Por la otra banda jugaba Freddie Ljungberg, un jugador que hoy podríamos denominar como box-to-box, incansable, peleón, trabajador… y con una calidad que no tienen todos los jugadores catalogados como tal.

Y en la sala de máquinas, dos jugadores que hoy en día, con el fútbol que se practica, parece imposible que pudieran jugar juntos (pese a que nosotros nos parezcan la quinta esencia del fútbol): Patrick Vieira y Gilberto Silva. Lo cual da una idea bastante clara del juego que practicaban los de Wenger. Fuerza, músculo, entrega, robo de balón y velocidad endiablada hacia la portería contraria. Sí, el Arsenal de los invencibles poco tenía que ver con los equipos que dominan hoy el fútbol mundial. Por hacer un símil, eran más el Atleti del Cholo que el Barça de Pep.

Pero su fortaleza residía en la retaguardia. Sí, era una delicia ver un contraataque armado por Henry, Pirès y compañía. Pero eso no hubiera sido posible sin una pareja de centrales como Sol Campbell y Kolo Touré. Poco hay que decir sobre estos dos jugadores, excepcionales defensas, en un momento de forma increíble y que, con los números que hoy se manejan, seguramente valdrían casi 100 millones cada uno. Con añoranza, vemos claro que era otra época: Touré llegó al equipo de Londres por tan solo 150.000 dólares. Otro fútbol.

En los laterales, Ashley Cole y Lauren. Dos jugadores con gran vocación ofensiva que, sin embargo, hicieron de tripas corazón y supieron sacrificarse por el equipo, aportando su granito de arena en ataque, pero sin perder de vista jamás su propio campo.

Y todo esto, sustentado en portería por Jens Lehman, quien su único “pero” fue coincidir en el tiempo con uno de los mejores porteros alemanes (y seguramente también europeos) de la historia, Oliver Kahn.

Arsène Wenger – Telegraph

Toca también hablar del míster. No se entendería este excelso Arsenal sin su entrenador, Arsène Wenger, al frente de los Gunners desde el 1 de octubre de 1996. “Le Professeur”, pese a sus más que dudables últimas campañas en Londres, ha sido sin duda uno de los mejores y más relevantes entrenadores de la historia. Wenger no solo revolucionó el Arsenal, sino también la Premier por completo y seguramente al mundo fútbol, siendo uno de los primero entrenadores en introducir nuevos métodos de entrenamiento, aplicaciones informáticas para analizar oponentes y dietas que obligaron al resto de entrenadores a exigir una mayor profesionalidad y disciplina a sus jugadores. Lejos quedaron las celebraciones de las victorias con comida rápida y varias pintas de cerveza… o no, ¡que se lo digan a Claudio Ranieri!

Pero si por algo es reconocido el bueno de Arsène es por su capacidad para reconocer nuevos talentos y convertirlos en estrellas del fútbol mundial, como hizo con Touré al traerlo desde Costa de Marfil, o al fichar a Ljungberg por tan solo 3 millones al Halmstads sueco.

También fue Wenger el que insistió en fichar para el Arsenal a ese delantero que ya tuvo en el Mónaco y que se encontraba en la Serie A, en la Juventus. Y así fue, los Gunners se hicieron, por tan solo 11 millones (no queremos ser pesados, pero cada cifra que leemos nos hace odiar más el fútbol moderno), con el mejor delantero de su historia: Thierry Henry.

Thierry Henry – Goal.com

Si hiciéramos una votación preguntando quién es el mejor jugador de la era Premier League, casi con total seguridad saldría Thierry Henry por encima de auténticos baluartes como Alan Shearer o Ryan Giggs. El francés se ha ganado ese derecho desde el primer día en que puso un pie en Highbury hasta el momento en que cogió un avión con destino Barcelona. De hecho, ese momento fue prácticamente considerado día de luto en el fútbol inglés. Tití se había convertido en una especie de Rey de este deporte en Inglaterra, en algo común no solo a los gunners, sino a la Premier League como franquicia. Jens Lehmann contaba en su biografía “The madness is on the pitch” que en su primer entrenamiento con el Arsenal cometió la osadía de gritarle a Henry que fuera a presionar después de que este perdiera un balón y todos giraron su cabeza hacia él, como si hubiera ofendido a alguien de la nobleza y Thierry le dijo “cuatro cosas en francés”.

Su elegancia con el balón, su ritmo, sus habilidades para anotar goles y su efectividad le avalan. Aquella temporada 2003/2004 fue el máximo anotador con 30 dianas, cifra escandalosa en comparación con las que se manejaban en la época y de la que sin duda tiene parte de culpa su sociedad con Dennis Berkgamp. Ambos formaban una combinación perfecta de velocidad y clase, con la tendencia del holandés a ir hacia el centro y la del francés a caer al flanco izquierdo, era una complicadísima tarea para las defensas rivales.

Pep y Arsène – 90min

¿Puede emular el City “intocable” la hazaña del Arsenal “invencible” catorce años después?

“Eso no va a pasar. No estoy pensando terminar invicto. Tal vez Arsène esté preocupado por eso, pero le he dicho muchas veces que el récord es suyo. Hoy es completamente diferente a 2004. Los equipos son más fuertes, hay muchas competiciones, muchos partidos. Eso no va a pasar”. Se encargaba de decir Pep Guardiola el pasado mes de noviembre cuando un medio inglés le preguntaba por la posibilidad. Lo cierto es que es francamente difícil, ya que incluso hemos visto caer al todopoderoso PSG en Ligue 1. Todavía estamos en enero y los Citizens aún deben enfrentarse a Liverpool, Arsenal, Chelsea, Manchester United y Tottenham en los próximos meses, además de competir en Champions, FA Cup y Carabao. Pensar en que puede perder es tan obvio como aventurar que si consiguen llegar a mediados de mayo invictos y salir victoriosos de Wembley ante los Spurs, en sus últimos cuatro partidos deberá hacer frente a Swansea y Huddersfield en Manchester y West Ham y Southampton a domicilio. Seguramente, para entonces, Guardiola sí comience a considerar la posibilidad de hacer historia.

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