¿Hay vida después de Coutinho? | La columna de Resaca

Coutinho y Jürgen Klopp – Eurosport

Inflación

Del lat. inflatio, -ōnis.

  1. f. Acción y efecto de inflar.
  2. f. Engreimiento y vanidad.
  3. f. Abundancia excesiva. Hoy existe una gran inflación de títulos universitarios.
  4. f. Econ. Elevación del nivel general de precios.
  5. f. Econ. Índice de inflación. Ha subido la inflación.

Estas son las acepciones que encontramos si buscamos la palabra “inflación” en un diccionario de la Real Academia Española. Los que ya nos conocéis (y los que no, cuidado, que va spoiler) sabéis que somos unos freakys de ese maravilloso deporte que hace años podías ver con tus padres y abuelos en una televisión pública, ese que tenía auténticos ídolos que propugnaban un sentido de pertenencia a los que hoy se les llama One Club Men como si de especies en peligro de extinción se tratasen, ese que se creó para recordarle a tus vecinos que ibas a hacerles pasar la peor hora y media de su vida si se les ocurría aparecer por Boleyn Ground, no para ir a hacerse selfies en el London Stadium. Así que nos vemos en la obligación moral de añadir una sexta acepción a las que la RAE le atribuye a inflación. Inflación es que el FC Barcelona vaya a pagar por Philippe Coutinho, si contamos con las variables, 160 millones de euros, o lo que es lo mismo: dos veces Zinédine Zidane (78) o unas seis veces Ronaldinho (25). Y lo mismo, por supuesto, podríamos aplicar a traspasos como el de Neymar al PSG (diez veces Andriy Shevchenko), o Paul Pogba y Romelu Lukaku al United (dos veces David Villa y Ronaldo Nazário, respectivamente).

Pero, por muy nostálgicos que nos ponga volver a ver esos nombres asociados a esas cantidades, lo que a nosotros nos atañe es la pelotita en movimiento. Más allá de cifras, el fichaje de Philippe Coutinho por el FC Barcelona es sin duda uno de los movimientos de los últimos tiempos. Difícilmente podamos descubrir a alguien a estas alturas quién es ‘Cou’. El brasileño llega casi con total seguridad en el mejor momento de su carrera (hasta ahora), dejando atrás el dudoso inicio de temporada enturbiado precisamente por el supuesto interés culé el pasado mes de agosto. Desde la posición de interior a consecuencia de la incorporación de Mohamed Salah, jugando por detrás del propio egipcio, Mané y Roberto Firmino se ha erigido como un jugador mucho más maduro de lo que veníamos viendo de él, capaz de llevar y dirigir el peso del juego de los de Klopp y llevando ese brazalete que reza ‘captain’. De menos a más, siendo su cumbre el mes de diciembre donde le hemos visto brillar con luz propia en las últimas dos jornadas de UEFA Champions League y en el campeonato doméstico, con mención especial a los encuentros ante Swansea y Arsenal.

¿Y qué le puede dar al Barcelona? Se está extendiendo la opinión popular de que Coutinho viene a “jubilar” a Andrés Iniesta. Lo cierto es que, aunque no fuera ese el objetivo del fichaje, ‘Cou’ se desenvuelve exactamente en las mismas posiciones en las que lo suele hacer el manchego:

Interior en el 1-4-4-2. Probablemente partiendo desde el flanco izquierdo, donde Ernesto Valverde suele alinear a Andrés Iniesta o, en menor medida, a André Gomes. También hemos podido ver con cuentagotas a Denis Suárez, pero este puesto tiene todas las papeletas de ser el que desempeñará Coutinho como azulgrana, ya que en el centro del campo parecen inamovibles Paulinho y Busquets y como interior derecho se está afianzando Ivan Rakitić.

Interior en el 1-4-3-3. Hay motivos para pensar que una vez Ousmane Dembélé haya recuperado totalmente la forma el Txingurri volverá a alinearlo en el tridente junto a Leo Messi y Luis Suárez, volviendo al trivote en el centro del campo. En este caso, considerando a Sergio Busquets “intocable”, Coutinho, Paulinho y Rakitić deberán pelearse por los otros dos puestos. Esta es la posición en la que el brasileño ha rozado la excelencia durante el último tramo de la primera vuelta en Inglaterra, colaborando sorprendentemente bien en la presión tras pérdida que tanto exige Klopp y ofreciéndosele un amplio abanico de posibilidades al levantar la cabeza y ver delante a Mané, Salah y Firmino.

Extremo en el 1-4-3-3. También partiendo desde la izquierda, ha sido la posición más ocupada por el brasileño desde su llegada a Anfield. Aunque no parezca la mejor opcion, por sus características, la poca carga defensiva que ha de soportar un extremo en el FC Barcelona y el nivel actual de Jordi Alba, a quien vería llegar continuamente por detrás, le ofrecen a Valverde la posibilidad de ver un Coutinho con libertad y tendencia a ir hacia dentro, beneficiando directamente a Leo Messi y, sobre todo, a Luis Suárez.

Coutinho y Luis Suárez – Liverpool FC

¿Y qué hay del Liverpool? ¿Qué pasa después de que tu jugador franquicia se vaya a mitad de temporada? Si piensas como un bróker, la operación es magnífica: compras a un chaval de 20 años por 13 millones de euros, en cinco años lo conviertes en uno de los mejores jugadores del mundo y lo vendes por más 120 millones que podrían llegar a ser 160 si se cumplen ciertas premisas. Pero, nuevamente, a nosotros el punto de vista financiero nos interesa lo mismo que un Pro Evolution Soccer sin Castolo.

Jürgen Klopp deberá reestructurar, no su plantilla, ya que “solamente” es un hombre, si no el estilo y la manera de afrontar los encuentros. El ataque está siendo su principal virtud esta temporada, con un Firmino más nueve que nunca, un Mané que cuando le respetan las lesiones copa portadas y el segundo máximo goleador de la Premier, Mohamed Salah, el técnico alemán ha perdido a su “cuarto fantástico”, pero probablemente la faceta goleadora sea la que menos se resienta. La prensa inglesa, como no podía ser de otra manera, bombardea cada día a los lectores con posibles sustitutos a los que podría aspirar el Liverpool con la millonada que acaba de dejar el Barcelona en sus arcas, siendo los que más fuerza han cogido Riyad Mahrez y Thomas Lemar. ¿Qué me he perdido? Diréis. Ninguno de ellos es el jugador que necesita el Liverpool para “hacer de Coutinho”. Obvio que serían magníficas incorporaciones para sumar efectivos al ataque, pero un ataque que ya hemos mencionado más que cubierto y en el que, al margen de lesiones y suspensiones, sería difícil desbancar a cualquiera de sus integrantes. Para la posición de interior que estaba desempeñando el brasileño, Klopp tiene a su disposición a Jordan Henderson, Emre Can, Alex Oxlade-Chamberlain, Adam Lallana, Giorginio Wijnaldum y James Milner.

El fútbol de los dos primeros, poco o nada tiene que ver con el que practicaba el brasileño, además el alemán finaliza contrato el próximo mes de junio y su futuro se augura más bien lejos de Anfield. “The Ox”, llegado el pasado verano procedente del Arsenal, parece que va encontrando su sitio en Anfield, aunque primero deberá decidir qué jugador quiere ser, ya que, como se suele decir “quien mucho abarca poco aprieta” y Wenger se empeñó en que Chamberlain abarcara mucho durante su estancia en el Emirates, en la que prácticamente le faltó jugar de portero. Por estilo de juego, el potencial sustituto de Coutinho que tiene dentro de su plantilla Jürgen Klopp es Adam Lallana. El internacional inglés llegó hace tres temporadas tras maravillar en el Southampton de Pochettino, sin embargo, nunca ha llegado a asentarse en el once red. Las lesiones han tenido parte de culpa, ya que, como aportaba el compañero Juan Corellano en Lamediainglesa, desde su llegada al cuadro de Merseyside se ha perdido 49 partidos por lesión, los mismos que disputó en su campaña con más participaciones (15/16). Además, en Inglaterra siempre se le ha achacado su carácter blando (sang d’orxata para los valencianís), que muchas veces se sobrepone a la tremenda calidad que atesora en su pie derecho. Pero la realidad actual es que el Liverpool necesita un jugador con calidad que asuma el papel de Coutinho y, de los centrocampistas en nómina, probablemente Adam sea el que más se asemeje y deberá decidir si recoge el guante que el destino (o el mercado) le ha lanzado.

Salvo en el caso de Lallana, así como si la solución es optar por Milner o Wijnaldum, el Liverpool perderá calidad individual en el césped, pero puede convertirse en un equipo más físico y rocoso en la zona ancha del campo, como también lo sería si hubiera podido adelantar el fichaje de Naby Keïta a este mercado de invierno. El centrocampista guineano es ya una realidad, desde que irrumpiera en el fútbol alemán la temporada del ascenso del Leipzig a la Bundesliga está siendo la sensación y el Liverpool puede presumir de habérselo “quitado” al Bayern de Múnich. Poco tardará el bueno de Naby en levantar de sus asientos a los aficionados británicos con un fútbol con el que se sentirán plenamente identificados: un derroche físico envidiable que aúna una calidad en los pies poco frecuente en jugadores de su perfil. Sin embargo, firmado ya por Klopp para la próxima temporada, en Leipzig se han cerrado (lógicamente) en banda a dejarle salir en este mercado, como ya estipularon aquella tarde de agosto en la que se fraguó su venta.

Adam Lallana y Jürgen Klopp – Goal.com

Veremos cómo se las ingenia el amigo Jürgen para cuadrar el puzzle, pero de momento ya ha empezado a trabajar en la zona que más urgía: la defensa. Con el fichaje de Virgil Van Dijk (sin entrar tampoco en cifras), si invierten inteligentemente el resto del dinero que ha dejado Coutinho en Anfield, ya habrán ganado. Si el Liverpool está donde está esta temporada es gracias al ya mencionado acierto de su ataque, haciendo horas extra para contrarrestar una retaguardia que no habría dibujado ni el mismísimo Francisco Ibáñez en el peor de sus cómics. Parche tras parche, con un Matip que, no nos engañemos, no es mal defensor pero no alcanza a cubrir los despropósitos que protagoniza Dejan Lovren jornada tras jornada, un Milner obligado a jugar más partidos en el lateral izquierdo de los que seguramente él habría imaginado jamás (lo cual no deja en muy buen lugar a Alberto Moreno) y unos Joe Gomez y Trent Alexander-Arnold que sí, que apuntan maneras pero en ningún caso deberían tener el peso que las circunstancias les están obligando a tener que soportar. La portería podría ser otra posición en la que invertir. Desde la salida de Pepe Reina el Liverpool no ha contado en sus filas con un portero del nivel de un equipo que quiere aspirar a competir por la Premier League. A Mignolet ya se le ha acabado el crédito y Karius, que sí parece gozar del beneplácito de Klopp, parece ser más una apuesta de futuro que de presente, por lo que en verano, como tarde, puede ser un buen momento para decidir si rastrear el mercado en busca de un  guardamenta “top” o atreverse a dar el relevo al ex del Mainz.

Sea como sea, ahora o en verano, se ha presentado la posibilidad de una revolución en Anfield que dibuje la hoja de ruta de los próximos años. A día de hoy, hay un escalón entre los reds y Chelsea, Manchester City, Manchester United, y el Tottenham viene haciéndose más fuerte cada temporada que pasa. Por ello se deben definir muy bien los pasos y, sobre todo, cumplirlos. De lo contrario, nada impedirá la fuga de futuros “coutinhos”.

 

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